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Valle de Sajambre

El valle de Sajambre se puede considerar como un completo "jardín botánico". Hayedo, robledal y bosque mixto se pueden encontrar en todas las direcciones, desde Carombo y Vegabaño al Puerto del Zalambral, desde los alrededores de Ribota a las laderas del Puerto del Pontón. Además son abundantes el fresno, plágano (arce), tejo, acebo, abedul, argumeno, mostajo, tilo, castaño, y una gran variedad de arbustos y plantas aromáticas y medicinales. En esta vegetación tan privilegiada, no es difícil observar numerosa fauna que puede sorprendernos en cualquier paseo por el campo. Así es de destacar el rebeco, venado, nutria, urogallo, buitre y, como no, el oso pardo.

Tradición

 


En los cinco pueblos del Valle se practica, especialmente en verano, el juego de bolos , la modalidad de bola redonda, organizándose concurridas partidas que concitan la atención y la curiosidad del viajero. También las cinco localidades conservan " el pendón ", tan frecuente en numerosos pueblos leoneses. El pendón, de origen antiguo, similar a una gran bandera de uno o varios colores, es sacado por los vecinos en la fiesta patronal y encabeza la procesión.
La arquitectura tradicional presenta numerosos y bellos ejemplos de casa montañesa, de piedra, madera y teja en todos los núcleos de población. Igualmente destacable son los hórreos que embellecen distintos rincones del caserío.

 

Historia


En las cercanías de Peña Santa pudo estar el monte Vindio, refugio final de los cántabros en sus luchas contra Roma y donde la leyenda sitúa los acontecimientos bélicos.
En el siglo X ya aparecen menciones escritas de la iglesia de Santa maría de Osalia, la actual parroquia de la Asunción de Oseja, no estando comprobado que fuese en aquella época monasterio.
En la majada de Vegabaño, entre Soto de Sajambre y el macizo de Peña Santa, ha aparecido una necrópolis de hace unos 6.000 años, estudiada por la Universidad de Cantabria.